Recorrido fotográfico por la Zona Colonial con la comunidad. El punto de partida es The Perpetual Lab, el espacio Bitcoin de la Ciudad Colonial.
Descubrir la República Dominicana con Bitcoin ahora significa mucho más que encontrar un comercio donde pagar con sats. El Photowalk Histórico permite recorrer la Zona Colonial de Santo Domingo de la mano de un fotógrafo y guía local, descubriendo y capturando los secretos detrás de las piedras que fundaron la ciudad.
La experiencia dura aproximadamente tres horas —180 minutos—, cuesta US$50 por participante y se realiza en grupos de un máximo de cuatro personas. Puede reservarse directamente por WhatsApp y pagarse con Bitcoin a través de Lightning Network.
Arquitectura y detalles de Santo Domingo vistos durante el photowalk.Contrastes urbanos que forman parte del recorrido fotográfico.
Un recorrido histórico con cámara en mano
El punto de encuentro es el Parque Cervantes a las 9:00 de la mañana. Desde allí, el grupo comienza a caminar hacia el norte por las calles de la primera ciudad del Nuevo Mundo.
La ruta completa
Puerta de la Misericordia
Parque Independencia
Iglesia de Las Mercedes
Parque de San Miguel
Ruinas de San Francisco
Plaza de España
Calle de las Damas
Fortaleza Ozama
Parque Arturo Pellerano
La caminata termina alrededor de la 1:00 de la tarde con una parada para almorzar en D’Comer Colonial. El almuerzo está incluido en la experiencia.
Luz, retratos y fotografía callejera
Durante el recorrido encontraremos condiciones de luz mixta favorables para crear retratos y fotografías de calle. No necesitas una cámara profesional: puedes participar con una cámara y un solo lente o simplemente con tu teléfono celular.
La Zona Colonial guarda siglos de historia en sus calles, plazas, fortalezas y edificios. Este recorrido propone mirarla con más atención, aprender a capturar su luz y descubrir las historias que existen detrás de cada imagen.
Qué debes llevar
Ropa ligera
Zapatos cómodos o tenis
Cámara con un lente o teléfono celular
Ganas de vivir una aventura
Una experiencia local que puedes pagar con Bitcoin
Bitcoin no reemplaza el viaje: lo conecta de forma más directa con las personas que hacen posible la experiencia. El pago por Lightning permite reservar rápidamente y apoyar a un guía y a negocios locales sin depender de métodos tradicionales de pago internacional.
No necesitas experiencia previa usando Bitcoin. El acompañamiento forma parte de la actividad, tanto si será tu primer pago por Lightning como si ya utilizas sats habitualmente.
Ivan A. Méndez: fotógrafo y guía de la experiencia
El recorrido está guiado por Ivan A. Méndez, creador de FoToGrAfIkA. Luminotécnico y fotógrafo dominicano, Ivan desarrolla proyectos que exploran el retrato, la vida urbana y las raíces del país.
Su trabajo ha aparecido en medios como The New York Times, The Boston Globe, National Geographic, Red Bull Photofiles, Diario Libre y Listín Diario, entre otros. Su mirada convierte la salida en una oportunidad para entender el lugar, conversar con quienes lo habitan y construir una historia fotográfica propia.
Datos del Photowalk Histórico
Duración: aproximadamente 3 horas
Punto de encuentro: Parque Cervantes
Hora de inicio: 9:00 a. m.
Final aproximado: 1:00 p. m. después del almuerzo
Precio: US$50 por persona
Grupo: máximo 4 personas
Incluye: almuerzo en D’Comer Colonial
Forma de pago: Bitcoin por Lightning Network
Descubre Santo Domingo con Bitcoin
El Photowalk Histórico es una invitación a conocer la República Dominicana más allá de una visita convencional: caminar, observar, fotografiar, conversar y pagar directamente con Bitcoin.
Alrededor de varios aeropuertos dominicanos hay pueblos con playa, historia y negocios propios que podrían recibir una parte mayor del turismo de estadías largas.
Los turistas Bitcoin eligen destinos donde gastar sus sats. Descubre por qué República Dominicana atrae este segmento y cómo tu negocio puede captarlo.
Bitcoin en la Zona Colonial: visitamos The Perpetual Lab, conversamos con Karlos sobre comunidad y economía circular, pagamos por Lightning y terminamos en un concierto gratuito de Fefita La Grande en el Centro Cultural de España.
El Bitcoin Circular Economy Summit 2026, en El Salvador, reunió a referentes de la adopción de Bitcoin, entre ellos la delegación de Bitcoin Dominicana.
En El Salvador —donde nació, en la playa de El Zonte, el experimento de adopción de Bitcoin más conocido del mundo— se celebró el Bitcoin Circular Economy Summit 2026. Hasta allí llegó Bitcoin Dominicana con una pregunta sencilla pero ambiciosa: ¿puede la República Dominicana construir su propia economía circular Bitcoin partiendo del campo, el turismo y las comunidades rurales?
Este artículo se mueve en dos planos. Uno es El Salvador: la conversación con Mike Peterson, el hombre detrás de Bitcoin Beach, como fuente de inspiración. El otro es la República Dominicana: el potencial real del país, ilustrado con fotografías propias tomadas por Bitcoin Dominicana en suelo dominicano.
Nota: salvo las imágenes del Summit y de la entrevista con Mike Peterson (El Salvador), todas las fotografías de este reportaje fueron tomadas por Bitcoin Dominicana en la República Dominicana. No documentan El Zonte: ilustran cómo podría verse una economía circular Bitcoin adaptada a la realidad dominicana.
Pedro Vital, de Bitcoin Dominicana, durante su intervención en el Summit, en El Salvador.
Una conversación con Mike Peterson, el arquitecto de Bitcoin Beach
Bitcoin Beach no surgió de un decreto ni de una gran inversión. Comenzó en 2019, cuando una donación anónima en Bitcoin se canalizó hacia proyectos comunitarios en El Zonte con una condición clara: que el dinero circulara dentro del pueblo en lugar de convertirse de inmediato a dólares. Mike Peterson fue una de las figuras que ayudó a coordinar ese esfuerzo, y el modelo terminó inspirando la Ley Bitcoin de El Salvador.
Para Bitcoin Dominicana, el valor de hablar con Peterson no estaba en copiar al pie de la letra lo que se hizo en El Salvador, sino en entender la lógica de fondo: una economía circular funciona cuando la gente recibe y gasta en Bitcoin sin necesidad de salir del sistema. El reto, en el fondo, no es tecnológico; es de confianza y de educación.
La conversación completa, publicada por el canal Live From Bitcoin Beach, sobre cómo la República Dominicana, India y Perú están adoptando Bitcoin.Pedro Vital dialoga con Mike Peterson, impulsor de Bitcoin Beach, en El Salvador.
Las piezas de una economía circular Bitcoin ya están en la República Dominicana
La lección de Bitcoin Beach es que una economía circular se construye con gestos cotidianos: un comercio que acepta pagos, un cartel que enseña a empezar, una billetera en el teléfono. La buena noticia es que esas piezas no son exclusivas de El Salvador. Las fotografías que siguen fueron tomadas por Bitcoin Dominicana en la República Dominicana y muestran que los primeros ladrillos —y, sobre todo, la gente dispuesta a colocarlos— ya existen aquí.
Zona Colonial, Santo Domingo: un cartel con código QR invita a dar los primeros pasos en Bitcoin. La educación es el punto de partida de cualquier economía circular.
La adopción se sostiene en lo cotidiano: un colmado que cobra la compra del día, un puesto de comida que acepta sats por un plato caliente, un café que se paga escaneando un código. Cada una de esas transacciones, repetida a diario, es lo que mantendría viva una economía circular dominicana. Estas escenas, captadas en el país, dejan de ser una postal extranjera para convertirse en una propuesta concreta.
El colmado, institución del barrio dominicano, sería el corazón natural de una economía circular Bitcoin.La gastronomía callejera dominicana podría sumarse al ecosistema Bitcoin, como ya ocurre en otros países.Un taller de educación Bitcoin: aprender a usar la billetera desde el teléfono es el verdadero punto de partida de toda economía circular.Ferretería de Frankely, en Arroyo Frío (Constanza): un negocio dominicano que ya optó por aceptar Bitcoin.
Detrás de esa naturalidad hace falta infraestructura: puntos de venta sencillos, billeteras accesibles como Blink y, sobre todo, educación de calle. El arte urbano también empuja, recordando en cada pared que Bitcoin puede ser parte de la identidad de un lugar.
Colmado Jiménez, Arroyo Frío (Constanza): el esténcil «Can’t stop Bitcoin» ya forma parte del paisaje. La cultura Bitcoin echa raíces en la montaña dominicana.
Arroyo Frío y Constanza: las candidatas dominicanas
Si El Zonte demostró que una economía circular Bitcoin puede florecer en un pueblo de playa, la apuesta de Bitcoin Dominicana mira hacia la montaña. Arroyo Frío y Constanza, en el corazón agrícola de la República Dominicana, reúnen ingredientes parecidos a los de El Salvador en 2019: comunidades unidas, una economía local intensa y un flujo constante de visitantes.
Café dominicano frente al paisaje agrícola del altiplano (zona de Constanza y Arroyo Frío): la materia prima de una posible economía circular Bitcoin rural.
Constanza es conocida como uno de los grandes graneros del país: café, hortalizas, flores y fresas salen cada semana hacia los mercados de Santo Domingo y Santiago. Arroyo Frío, a las puertas de los saltos y reservas de Jarabacoa, vive del agroturismo. En ambos lugares circula dinero en efectivo todos los días, y es precisamente ahí —donde hay comercio constante y comunidad— donde una economía circular puede echar raíces.
Un comercio rural dominicano: el tipo de negocio que, con apoyo y formación, podría empezar a aceptar Bitcoin.
Agricultura Bitcoin: del campo a la billetera
La agricultura Bitcoin no consiste en minar criptomonedas en una finca. Consiste en que el productor de café pueda cobrar parte de su cosecha en Bitcoin, ahorrar en un activo que no pierde valor con la inflación del peso y volver a gastar esos sats con el colmadero, el transportista o el ferretero del pueblo. Cuando ese círculo se cierra dentro de la comunidad, el valor se queda en casa en vez de evaporarse en comisiones bancarias y cambios de divisa.
Para los pequeños agricultores de Arroyo Frío y Constanza, que muchas veces operan al margen del sistema bancario tradicional, una billetera en el teléfono puede ser la primera herramienta financiera realmente suya. Ese es, quizá, el aprendizaje más profundo que Bitcoin Dominicana se trae de El Salvador.
Turismo Bitcoin: el puente con el visitante internacional
Si la agricultura es una pata del modelo, el turismo Bitcoin es la otra. En El Zonte fueron los viajeros que preferían pagar en Bitcoin quienes empujaron a los negocios locales a aceptarlo. La República Dominicana, que recibe millones de turistas al año, tiene un potencial enorme para repetir esa dinámica en destinos de montaña como Jarabacoa, Constanza y Arroyo Frío.
Pero la adopción no tiene por qué esperar al turista: en la República Dominicana ya está empezando desde dentro. Las siguientes escenas, captadas por Bitcoin Dominicana, lo demuestran —una artista que cobra su obra en Bitcoin, una joven que abre su primera billetera, y el trabajo con comunidades jóvenes.
Zona Colonial, Santo Domingo: una artista dominicana vende por primera vez una obra cobrando en Bitcoin. La economía circular también impulsa el mercado del arte local.Una joven skater dominicana abre su primera billetera Bitcoin con Blink. Cada nueva cartera suma un participante a la economía circular.Bitcoin Dominicana trabaja con comunidades jóvenes: acercar Bitcoin a la próxima generación es parte de la estrategia.
El visitante que ahorra en Bitcoin busca lugares donde gastarlo, y cada comercio que lo acepta se vuelve un imán para ese nicho. Es un círculo virtuoso: más turismo Bitcoin impulsa más adopción local, y más adopción local hace al destino más atractivo para ese turismo.
El factor que no se ve: la comunidad
Si algo dejó claro el paso de Bitcoin Dominicana por el Bitcoin Circular Economy Summit 2026 es que la tecnología es la parte fácil. Lo difícil —y lo decisivo— es la comunidad: los líderes locales que enseñan a usar la billetera, los comercios que se animan a ser los primeros y la confianza que se construye transacción a transacción.
En la República Dominicana, como en cualquier economía circular, detrás de la tecnología hay, sobre todo, comunidad.
Más allá de Bitcoin Beach: hacia un modelo dominicano
La principal lección que dejó el Summit no fue un manual para imitar. Bitcoin Beach funcionó porque encajó con la realidad de El Zonte: un pueblo pequeño, turístico y cohesionado. Copiar ese guion al pie de la letra en la República Dominicana sería un error, porque el punto de partida es distinto —y, en varios sentidos, más favorable.
El país llega a esta conversación con ventajas competitivas que pocas economías de la región combinan a la vez. El turismo aportó US$20.500 millones en 2024, equivalente al 16,1 % del PIB y más de 876.000 empleos, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Las remesas sumaron alrededor del 9 % del PIB en 2024, muy por encima del promedio mundial, de acuerdo con datos del Banco Mundial. A eso se suman una agricultura sólida en zonas como Constanza, comunidades rurales activas, un marcado espíritu emprendedor, una adopción tecnológica en ascenso y una población joven.
Hoy esas piezas funcionan por separado. El turista paga en dólares que se cambian y se van; el agricultor vende su cosecha y cobra en efectivo; el familiar en el exterior envía remesas que pierden valor en comisiones y conversiones. La pregunta estratégica que dejó el Summit es si Bitcoin puede actuar como la infraestructura monetaria común que conecte todas esas actividades: una capa de pagos sin fronteras donde el sat que entra por turismo se use para comprar café local, donde la remesa llegue sin intermediarios y donde el productor pueda ahorrar en un activo que no se devalúa. No se trata de reemplazar el peso, sino de reducir la fricción que hoy hace que el valor se escape del territorio.
El reto dominicano no es copiar Bitcoin Beach, sino construir un modelo propio adaptado a las ventajas del país.
El capital humano: la variable que cambia el juego
Durante décadas, el desarrollo de comunidades como Arroyo Frío y Constanza dependió casi por completo de dos motores: la agricultura y el turismo. Ambos siguen siendo esenciales, pero ya no son las únicas formas de generar valor desde la montaña. La irrupción de la inteligencia artificial está reescribiendo las reglas de lo que una persona puede producir desde cualquier lugar.
Los servicios digitales —software, diseño, consultoría, atención al cliente, contenido— se entregan hoy de forma remota y ya representan el 56 % de todas las exportaciones de servicios del mundo, según UN Trade and Development (UNCTAD), que calcula que las economías en desarrollo ya superan el billón de dólares en estas exportaciones. Es un mercado al que, en teoría, puede acceder cualquier persona con conexión a internet, viva en una capital o en un valle agrícola.
La inteligencia artificial amplía ese acceso. La OCDE documenta que las herramientas de IA generativa mejoran el desempeño en tareas concretas entre un 20 % y un 40 %, con ganancias de productividad de entre 5 % y más de 25 % en áreas como soporte, desarrollo de software y consultoría. El Foro Económico Mundial, en su Future of Jobs Report 2025, proyecta 170 millones de nuevos empleos y 92 millones desplazados de aquí a 2030 —un saldo neto positivo de 78 millones—, y estima que el 39 % de las habilidades clave cambiará en ese período, con los perfiles tecnológicos a la cabeza.
El cruce de ambas tendencias es lo relevante para la República Dominicana: Bitcoin elimina la fricción para recibir pagos internacionales y la IA multiplica la capacidad de una persona para crear valor. Juntas hacen posible algo que hace una década era impensable: que una comunidad rural exporte conocimiento, y no solo café, flores o noches de hotel. Un joven en Arroyo Frío que aprende a usar IA para programar, diseñar o prestar servicios puede facturarle a un cliente en el extranjero y cobrar al instante, sin una cuenta bancaria internacional de por medio.
El cuello de botella, sin embargo, no es la tecnología sino la formación. El Índice de Capital Humano del Banco Mundial estima que un niño nacido hoy en la República Dominicana alcanzará apenas el 50 % de su productividad potencial a causa de las brechas en salud y educación, por debajo del promedio de América Latina. Ahí está el verdadero trabajo: una economía circular con futuro no se construye solo con comercios que aceptan pagos, sino con personas capacitadas para producir servicios de alto valor. La innovación rural, en definitiva, empieza por la educación.
Una visión para la próxima década
Bitcoin Beach demostró algo que va más allá de la tecnología: que una comunidad puede transformar su economía cuando el dinero permanece circulando entre quienes la conforman. Esa es la idea que Bitcoin Dominicana se llevó de El Salvador, y también el punto de partida para escribir una historia distinta.
La oportunidad de la República Dominicana no está en copiar un modelo extranjero, sino en crear uno propio: uno donde el turismo, la agricultura, el emprendimiento, la educación y el capital humano trabajen juntos en lugar de hacerlo por separado. Un modelo en el que Bitcoin actúe como infraestructura monetaria —la cañería por donde fluye el valor sin fronteras ni fricciones— mientras la inteligencia artificial multiplica lo que cada persona es capaz de producir.
Si esa combinación se consolida, el activo más importante del país en la próxima década no serán únicamente sus playas ni sus montañas. Será el talento de su gente. Y comunidades como Arroyo Frío y Constanza, que durante generaciones exportaron lo que cultivaba su tierra, podrían empezar a exportar también lo que produce su gente.
Este artículo forma parte de la cobertura de Bitcoin Dominicana sobre el Bitcoin Circular Economy Summit 2026 y el futuro de las economías circulares Bitcoin en la República Dominicana. Salvo las imágenes del Summit y de la entrevista con Mike Peterson (El Salvador), las fotografías son originales de Bitcoin Dominicana tomadas en la República Dominicana.
La República Dominicana, conocida por su encanto caribeño, su riqueza cultural y la calidez de su gente, se encuentra en un momento ideal para abrazar nuevas formas de desarrollo económico. En un mundo cada vez más digitalizado, la adopción de tecnologías descentralizadas como Bitcoin (BTC) puede representar una oportunidad única para atraer una masiva ola de turistas.
El turismo es uno de los motores más importantes de la economía dominicana. Cada año, millones de visitantes llegan atraídos por las playas, la gastronomía, la historia y la hospitalidad del país, dejando un impacto positivo en el comercio, la hotelería y el empleo.
Pero en un mercado turístico global altamente competitivo, diferenciarse se vuelve esencial. Es aquí donde Bitcoin, más allá de ser una criptomoneda, se presenta como una herramienta estratégica para renovar la experiencia turística y posicionar a la República Dominicana como un destino pionero en la región.
Adoptar Bitcoin en el sector turístico no solo significa aceptar una nueva forma de pago. Representa abrir la puerta a una economía más libre, eficiente y conectada con el mundo. Los turistas que utilizan Bitcoin y otras criptomonedas para viajar y consumir conforman un segmento creciente.
Este tipo de viajeros suele tener alto poder adquisitivo, interés en la innovación tecnológica y una mentalidad global. Prefieren destinos donde puedan gastar sin depender de bancos tradicionales, evitando comisiones, restricciones cambiarias o complicaciones con las tarjetas internacionales.
En ese sentido, convertir al país en un destino “Bitcoin-friendly” puede atraer a este público y fortalecer la imagen de modernidad que República Dominicana proyecta al mundo.
¿Qué hay que hacer?
Para lograrlo, los primeros pasos son la educación y la capacitación. Los empresarios del sector turístico deben comprender cómo funciona Bitcoin, cómo aceptar pagos de forma segura y cómo aprovechar la tecnología para beneficio propio. Entender el uso de billeteras digitales, la importancia de las transacciones seguras y las opciones fiscales son aspectos fundamentales para garantizar una adopción responsable. A la par, es necesario establecer una infraestructura tecnológica sólida.
Existen herramientas sencillas y accesibles —como BTCPay Server, Coinos o las aplicaciones basadas en la red Lightning— que permiten aceptar pagos instantáneos sin intermediarios y con costos mínimos.
Otro paso esencial es crear alianzas estratégicas. Si hoteles, restaurantes, operadores turísticos y pequeños comercios adoptan Bitcoin de forma coordinada, se genera un ecosistema que inspira confianza tanto en los locales como en los visitantes.
Imagina un turista que llega a Punta Cana o a Santo Domingo y puede hospedarse, comer y disfrutar de actividades pagando exclusivamente con BTC. Esa experiencia integral convierte al país en un referente para toda la comunidad cripto internacional. Luego, con una base sólida, llega el momento de promover el destino de manera activa. Mostrar al mundo que República Dominicana acepta Bitcoin no solo atrae turistas, sino también atención mediática e inversiones extranjeras.
Los beneficios para los negocios que se suman a esta ola son evidentes. Las transacciones con Bitcoin reducen los costos operativos al eliminar intermediarios y comisiones de tarjetas. Las operaciones son rápidas, seguras y transparentes. Además, aceptar BTC posiciona a los negocios como innovadores, dándoles visibilidad ante un público global.
Pero más allá de lo económico, unirse a esta tendencia implica formar parte de una comunidad que promueve la libertad financiera y la inclusión tecnológica. Cada negocio que adopta Bitcoin se convierte en un punto de encuentro entre el turismo tradicional y la economía digital.
En este proceso, la organización Bitcoin Dominicana ha jugado un papel fundamental como precursora y promotora del movimiento. Su labor educativa, comunitaria y empresarial ha sido clave para difundir el conocimiento sobre esta tecnología y guiar a comerciantes y emprendedores hacia una adopción práctica.
A través de charlas, talleres y encuentros, Bitcoin Dominicana ha logrado construir una comunidad sólida que entiende el valor de esta innovación más allá de la especulación financiera. Su enfoque está en empoderar a los dominicanos para aprovechar las oportunidades reales que Bitcoin ofrece: atraer turismo, mejorar los ingresos locales y proyectar una imagen de país vanguardista.
Imaginemos un escenario en el que cada playa, cada restaurante y cada hotel dominicano sea parte de una red turística basada en Bitcoin. El viajero llega desde cualquier parte del mundo, sin preocuparse por el cambio de divisas, y puede disfrutar de todo lo que el país ofrece usando su billetera digital. Esa visión no está lejos de hacerse realidad si más empresarios, comunidades y autoridades se unen en torno a este objetivo común.
Adoptar Bitcoin como parte del ecosistema turístico no solo transforma la forma en que los visitantes interactúan con el país, sino que también impulsa la independencia económica de los negocios locales y refuerza la identidad dominicana como símbolo de innovación y libertad. República Dominicana tiene el potencial de convertirse en el epicentro del turismo bitcoiner del Caribe, y con el liderazgo de Bitcoin Dominicana y la participación activa de la comunidad, ese futuro está cada vez más cerca.
Descubre cómo la Zona Colonial de Santo Domingo lidera la adopción Bitcoin en el Caribe. Comercios que aceptan Bitcoin, meetups, The Perpetual Lab y economía circular Bitcoin en República Dominicana.
En un movimiento innovador para el sector turístico, la comunidad de bitcoin (BTC) de la República Dominicana lanzó una iniciativa que permite a los viajeros extranjeros explorar el país utilizando exclusivamente BTC para todos sus gastos.
La campaña, bautizada como “Bitcoin Experience”, fue anunciada por el grupo Satoshi Somos Todos a través de una publicación en X el 27 de mayo de 2025. Este proyecto posiciona al país caribeño como un pionero en la adopción de BTC para el turismo, siguiendo una tendencia global que gana cada vez más fuerza.
La “Bitcoin Experience” invita a los turistas a descubrir destinos emblemáticos como Santo Domingo, Samaná, Montecristi, Puerto Plata y Punta Cana, pagando desde vuelos y hoteles hasta taxis, alquiler de autos, guías turísticos, comidas y excursiones con BTC.
El anuncio busca captar la atención de viajeros de América del Norte y América Latina, reflejando el atractivo global del país.
La República Dominicana, la segunda nación más grande del Caribe y un destino turístico líder en la región, se encuentra a solo dos horas al sur de Miami, según su portal oficial de turismo. Este factor, combinado con su belleza natural, caracterizado por playas de aguas turquesas y paisajes exuberantes, la convierte en el lugar ideal para implementar una iniciativa de este tipo.
Además, el país busca capitalizar el creciente interés por bitcoin, especialmente entre viajeros jóvenes y expertos en tecnología.
Ventajas claras y desafíos
El uso de BTC en el turismo tiene ventajas claras: su naturaleza descentralizada ofrece resistencia a la inflación y a sistemas bancarios tradicionales.
Sin embargo, también existen desafíos. Por ejemplo, reservar paquetes vacacionales completos con BTC puede ser más costoso debido a servicios fragmentados, un obstáculo que la “Bitcoin Experience” deberá superar para garantizar una experiencia fluida.
La “Bitcoin Experience” no solo busca modernizar el turismo, sino también posicionar a la República Dominicana como un líder en el Caribe, una región donde los desafíos económicos a menudo hacen que las transacciones bancarias internacionales sean poco confiables.
De la mano de Bitcoin Dominicana y Satoshi Somos Todos, esta iniciativa podría sentar un precedente para que otras naciones caribeñas adopten monedas digitales, atrayendo a una audiencia global y orientada al futuro.
Con esta campaña, la República Dominicana no solo promueve sus maravillas naturales, sino que también apuesta por la innovación económica, uniendo el orgullo nacional, representado por la bandera dominicana en las imágenes de la campaña, con una visión progresista para el turismo del siglo XXI.