Bitcoin Dominicana en el Bitcoin Circular Economy Summit 2026: lo que Arroyo Frío y Constanza pueden aprender de Bitcoin Beach

Delegación de Bitcoin Dominicana en el Bitcoin Circular Economy Summit 2026, El Salvador.

Delegación de Bitcoin Dominicana en el Bitcoin Circular Economy Summit 2026, El Salvador.
El Bitcoin Circular Economy Summit 2026, en El Salvador, reunió a referentes de la adopción de Bitcoin, entre ellos la delegación de Bitcoin Dominicana.

En El Salvador —donde nació, en la playa de El Zonte, el experimento de adopción de Bitcoin más conocido del mundo— se celebró el Bitcoin Circular Economy Summit 2026. Hasta allí llegó Bitcoin Dominicana con una pregunta sencilla pero ambiciosa: ¿puede la República Dominicana construir su propia economía circular Bitcoin partiendo del campo, el turismo y las comunidades rurales?

Este artículo se mueve en dos planos. Uno es El Salvador: la conversación con Mike Peterson, el hombre detrás de Bitcoin Beach, como fuente de inspiración. El otro es la República Dominicana: el potencial real del país, ilustrado con fotografías propias tomadas por Bitcoin Dominicana en suelo dominicano.

Nota: salvo las imágenes del Summit y de la entrevista con Mike Peterson (El Salvador), todas las fotografías de este reportaje fueron tomadas por Bitcoin Dominicana en la República Dominicana. No documentan El Zonte: ilustran cómo podría verse una economía circular Bitcoin adaptada a la realidad dominicana.

Pedro Vital de Bitcoin Dominicana durante su entrevista en el Bitcoin Circular Economy Summit 2026, El Salvador.
Pedro Vital, de Bitcoin Dominicana, durante su intervención en el Summit, en El Salvador.

Una conversación con Mike Peterson, el arquitecto de Bitcoin Beach

Bitcoin Beach no surgió de un decreto ni de una gran inversión. Comenzó en 2019, cuando una donación anónima en Bitcoin se canalizó hacia proyectos comunitarios en El Zonte con una condición clara: que el dinero circulara dentro del pueblo en lugar de convertirse de inmediato a dólares. Mike Peterson fue una de las figuras que ayudó a coordinar ese esfuerzo, y el modelo terminó inspirando la Ley Bitcoin de El Salvador.

Para Bitcoin Dominicana, el valor de hablar con Peterson no estaba en copiar al pie de la letra lo que se hizo en El Salvador, sino en entender la lógica de fondo: una economía circular funciona cuando la gente recibe y gasta en Bitcoin sin necesidad de salir del sistema. El reto, en el fondo, no es tecnológico; es de confianza y de educación.

La conversación completa, publicada por el canal Live From Bitcoin Beach, sobre cómo la República Dominicana, India y Perú están adoptando Bitcoin.
Pedro Vital y Mike Peterson conversando sobre Bitcoin Beach en el Summit 2026, El Salvador.
Pedro Vital dialoga con Mike Peterson, impulsor de Bitcoin Beach, en El Salvador.

Las piezas de una economía circular Bitcoin ya están en la República Dominicana

La lección de Bitcoin Beach es que una economía circular se construye con gestos cotidianos: un comercio que acepta pagos, un cartel que enseña a empezar, una billetera en el teléfono. La buena noticia es que esas piezas no son exclusivas de El Salvador. Las fotografías que siguen fueron tomadas por Bitcoin Dominicana en la República Dominicana y muestran que los primeros ladrillos —y, sobre todo, la gente dispuesta a colocarlos— ya existen aquí.

Cartel con código QR para aprender sobre Bitcoin en la Zona Colonial de Santo Domingo, República Dominicana.
Zona Colonial, Santo Domingo: un cartel con código QR invita a dar los primeros pasos en Bitcoin. La educación es el punto de partida de cualquier economía circular.

La adopción se sostiene en lo cotidiano: un colmado que cobra la compra del día, un puesto de comida que acepta sats por un plato caliente, un café que se paga escaneando un código. Cada una de esas transacciones, repetida a diario, es lo que mantendría viva una economía circular dominicana. Estas escenas, captadas en el país, dejan de ser una postal extranjera para convertirse en una propuesta concreta.

Detrás de esa naturalidad hace falta infraestructura: puntos de venta sencillos, billeteras accesibles como Blink y, sobre todo, educación de calle. El arte urbano también empuja, recordando en cada pared que Bitcoin puede ser parte de la identidad de un lugar.

Esténcil Can't stop Bitcoin en el Colmado Jiménez, Arroyo Frío, Constanza, República Dominicana.
Colmado Jiménez, Arroyo Frío (Constanza): el esténcil «Can’t stop Bitcoin» ya forma parte del paisaje. La cultura Bitcoin echa raíces en la montaña dominicana.

Arroyo Frío y Constanza: las candidatas dominicanas

Si El Zonte demostró que una economía circular Bitcoin puede florecer en un pueblo de playa, la apuesta de Bitcoin Dominicana mira hacia la montaña. Arroyo Frío y Constanza, en el corazón agrícola de la República Dominicana, reúnen ingredientes parecidos a los de El Salvador en 2019: comunidades unidas, una economía local intensa y un flujo constante de visitantes.

Taza de café con identidad Bitcoin frente a un valle agrícola del altiplano dominicano.
Café dominicano frente al paisaje agrícola del altiplano (zona de Constanza y Arroyo Frío): la materia prima de una posible economía circular Bitcoin rural.

Constanza es conocida como uno de los grandes graneros del país: café, hortalizas, flores y fresas salen cada semana hacia los mercados de Santo Domingo y Santiago. Arroyo Frío, a las puertas de los saltos y reservas de Jarabacoa, vive del agroturismo. En ambos lugares circula dinero en efectivo todos los días, y es precisamente ahí —donde hay comercio constante y comunidad— donde una economía circular puede echar raíces.

Comercio rural en una zona montañosa de la República Dominicana.
Un comercio rural dominicano: el tipo de negocio que, con apoyo y formación, podría empezar a aceptar Bitcoin.

Agricultura Bitcoin: del campo a la billetera

La agricultura Bitcoin no consiste en minar criptomonedas en una finca. Consiste en que el productor de café pueda cobrar parte de su cosecha en Bitcoin, ahorrar en un activo que no pierde valor con la inflación del peso y volver a gastar esos sats con el colmadero, el transportista o el ferretero del pueblo. Cuando ese círculo se cierra dentro de la comunidad, el valor se queda en casa en vez de evaporarse en comisiones bancarias y cambios de divisa.

Para los pequeños agricultores de Arroyo Frío y Constanza, que muchas veces operan al margen del sistema bancario tradicional, una billetera en el teléfono puede ser la primera herramienta financiera realmente suya. Ese es, quizá, el aprendizaje más profundo que Bitcoin Dominicana se trae de El Salvador.

Turismo Bitcoin: el puente con el visitante internacional

Si la agricultura es una pata del modelo, el turismo Bitcoin es la otra. En El Zonte fueron los viajeros que preferían pagar en Bitcoin quienes empujaron a los negocios locales a aceptarlo. La República Dominicana, que recibe millones de turistas al año, tiene un potencial enorme para repetir esa dinámica en destinos de montaña como Jarabacoa, Constanza y Arroyo Frío.

Pero la adopción no tiene por qué esperar al turista: en la República Dominicana ya está empezando desde dentro. Las siguientes escenas, captadas por Bitcoin Dominicana, lo demuestran —una artista que cobra su obra en Bitcoin, una joven que abre su primera billetera, y el trabajo con comunidades jóvenes.

El visitante que ahorra en Bitcoin busca lugares donde gastarlo, y cada comercio que lo acepta se vuelve un imán para ese nicho. Es un círculo virtuoso: más turismo Bitcoin impulsa más adopción local, y más adopción local hace al destino más atractivo para ese turismo.

El factor que no se ve: la comunidad

Si algo dejó claro el paso de Bitcoin Dominicana por el Bitcoin Circular Economy Summit 2026 es que la tecnología es la parte fácil. Lo difícil —y lo decisivo— es la comunidad: los líderes locales que enseñan a usar la billetera, los comercios que se animan a ser los primeros y la confianza que se construye transacción a transacción.

Integrante de la comunidad Bitcoin en la República Dominicana junto a un mural.
En la República Dominicana, como en cualquier economía circular, detrás de la tecnología hay, sobre todo, comunidad.

Más allá de Bitcoin Beach: hacia un modelo dominicano

La principal lección que dejó el Summit no fue un manual para imitar. Bitcoin Beach funcionó porque encajó con la realidad de El Zonte: un pueblo pequeño, turístico y cohesionado. Copiar ese guion al pie de la letra en la República Dominicana sería un error, porque el punto de partida es distinto —y, en varios sentidos, más favorable.

El país llega a esta conversación con ventajas competitivas que pocas economías de la región combinan a la vez. El turismo aportó US$20.500 millones en 2024, equivalente al 16,1 % del PIB y más de 876.000 empleos, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Las remesas sumaron alrededor del 9 % del PIB en 2024, muy por encima del promedio mundial, de acuerdo con datos del Banco Mundial. A eso se suman una agricultura sólida en zonas como Constanza, comunidades rurales activas, un marcado espíritu emprendedor, una adopción tecnológica en ascenso y una población joven.

Hoy esas piezas funcionan por separado. El turista paga en dólares que se cambian y se van; el agricultor vende su cosecha y cobra en efectivo; el familiar en el exterior envía remesas que pierden valor en comisiones y conversiones. La pregunta estratégica que dejó el Summit es si Bitcoin puede actuar como la infraestructura monetaria común que conecte todas esas actividades: una capa de pagos sin fronteras donde el sat que entra por turismo se use para comprar café local, donde la remesa llegue sin intermediarios y donde el productor pueda ahorrar en un activo que no se devalúa. No se trata de reemplazar el peso, sino de reducir la fricción que hoy hace que el valor se escape del territorio.

Integrante de Bitcoin Dominicana muestra un cartel con la bandera dominicana y el logo de Bitcoin.
El reto dominicano no es copiar Bitcoin Beach, sino construir un modelo propio adaptado a las ventajas del país.

El capital humano: la variable que cambia el juego

Durante décadas, el desarrollo de comunidades como Arroyo Frío y Constanza dependió casi por completo de dos motores: la agricultura y el turismo. Ambos siguen siendo esenciales, pero ya no son las únicas formas de generar valor desde la montaña. La irrupción de la inteligencia artificial está reescribiendo las reglas de lo que una persona puede producir desde cualquier lugar.

Los servicios digitales —software, diseño, consultoría, atención al cliente, contenido— se entregan hoy de forma remota y ya representan el 56 % de todas las exportaciones de servicios del mundo, según UN Trade and Development (UNCTAD), que calcula que las economías en desarrollo ya superan el billón de dólares en estas exportaciones. Es un mercado al que, en teoría, puede acceder cualquier persona con conexión a internet, viva en una capital o en un valle agrícola.

La inteligencia artificial amplía ese acceso. La OCDE documenta que las herramientas de IA generativa mejoran el desempeño en tareas concretas entre un 20 % y un 40 %, con ganancias de productividad de entre 5 % y más de 25 % en áreas como soporte, desarrollo de software y consultoría. El Foro Económico Mundial, en su Future of Jobs Report 2025, proyecta 170 millones de nuevos empleos y 92 millones desplazados de aquí a 2030 —un saldo neto positivo de 78 millones—, y estima que el 39 % de las habilidades clave cambiará en ese período, con los perfiles tecnológicos a la cabeza.

El cruce de ambas tendencias es lo relevante para la República Dominicana: Bitcoin elimina la fricción para recibir pagos internacionales y la IA multiplica la capacidad de una persona para crear valor. Juntas hacen posible algo que hace una década era impensable: que una comunidad rural exporte conocimiento, y no solo café, flores o noches de hotel. Un joven en Arroyo Frío que aprende a usar IA para programar, diseñar o prestar servicios puede facturarle a un cliente en el extranjero y cobrar al instante, sin una cuenta bancaria internacional de por medio.

El cuello de botella, sin embargo, no es la tecnología sino la formación. El Índice de Capital Humano del Banco Mundial estima que un niño nacido hoy en la República Dominicana alcanzará apenas el 50 % de su productividad potencial a causa de las brechas en salud y educación, por debajo del promedio de América Latina. Ahí está el verdadero trabajo: una economía circular con futuro no se construye solo con comercios que aceptan pagos, sino con personas capacitadas para producir servicios de alto valor. La innovación rural, en definitiva, empieza por la educación.

Una visión para la próxima década

Bitcoin Beach demostró algo que va más allá de la tecnología: que una comunidad puede transformar su economía cuando el dinero permanece circulando entre quienes la conforman. Esa es la idea que Bitcoin Dominicana se llevó de El Salvador, y también el punto de partida para escribir una historia distinta.

La oportunidad de la República Dominicana no está en copiar un modelo extranjero, sino en crear uno propio: uno donde el turismo, la agricultura, el emprendimiento, la educación y el capital humano trabajen juntos en lugar de hacerlo por separado. Un modelo en el que Bitcoin actúe como infraestructura monetaria —la cañería por donde fluye el valor sin fronteras ni fricciones— mientras la inteligencia artificial multiplica lo que cada persona es capaz de producir.

Si esa combinación se consolida, el activo más importante del país en la próxima década no serán únicamente sus playas ni sus montañas. Será el talento de su gente. Y comunidades como Arroyo Frío y Constanza, que durante generaciones exportaron lo que cultivaba su tierra, podrían empezar a exportar también lo que produce su gente.


Este artículo forma parte de la cobertura de Bitcoin Dominicana sobre el Bitcoin Circular Economy Summit 2026 y el futuro de las economías circulares Bitcoin en la República Dominicana. Salvo las imágenes del Summit y de la entrevista con Mike Peterson (El Salvador), las fotografías son originales de Bitcoin Dominicana tomadas en la República Dominicana.

Santiago de los Caballeros dará lugar a su primera reunión de Bitcoin

La Ciudad Corazón, Santiago de los Caballeros, se prepara para recibir su primer encuentro sobre Bitcoin, un evento que busca reunir a entusiastas, empresarios, curiosos y miembros de comunidades locales interesados en conocer más sobre esta tecnología financiera.

El encuentro se llevará a cabo el próximo 26 de julio a las 7:00 p.m., hora local, en las instalaciones de Gallo Pelón. Este promete ser un espacio de intercambio de conocimientos, ideas y experiencias en torno a Bitcoin y su potencial transformador.

El evento está siendo organizado por Bitcoin Dominicana, con el apoyo de plataformas aliadas como Blink Wallet, Orangepill, Airbtc y BitcoinRD. Durante la jornada, los asistentes podrán aprender sobre el funcionamiento de Bitcoin desde una perspectiva accesible y práctica, entender cómo utilizarlo en su vida diaria, y descubrir casos de uso que están impactando positivamente en diversas regiones del mundo.

Además del componente educativo, el encuentro tiene un fuerte enfoque en la conexión entre personas. Se espera que los asistentes puedan establecer vínculos con otros interesados en la tecnología, generando así una red de apoyo y colaboración para iniciativas futuras, tanto personales como comunitarias.

Empresarios, emprendedores y líderes locales tendrán la oportunidad de explorar cómo esta herramienta puede representar nuevas alternativas para sus negocios. En un entorno informal y cercano, los participantes podrán resolver dudas, intercambiar ideas y conocer aplicaciones reales de Bitcoin.

Este será el primero de varios encuentros que buscan descentralizar el conocimiento y acercarlo a más personas dentro del territorio dominicano. Bitcoin Dominicana reafirma así su compromiso con la educación y el empoderamiento financiero, y extiende la invitación a todos los interesados, sin importar su nivel de experiencia.

Blink Wallet añade el peso dominicano como moneda para operar con Bitcoin

Blink, la wallet de bitcoin (BTC) de origen salvadoreño, anunció la incorporación del peso dominicano (DOP) como opción de moneda para sus usuarios. La actualización permite manejar balances de bitcoin en la plataforma utilizando el peso dominicano como referencia.

La novedad se dio a conocer el 19 de febrero de 2025 a través de un post en la red social X, donde la empresa compartió imágenes de su interfaz mostrando el nuevo ajuste.

La funcionalidad facilita a los usuarios en República Dominicana visualizar sus balances de bitcoin en pesos dominicanos. La wallet, diseñada para pagos cotidianos con bitcoin a través de la red Lightning, ahora muestra conversiones directas entre satoshis y DOP. Esto simplifica el uso de la criptomoneda para transacciones locales y mejora la accesibilidad para quienes operan en la región.

El paso refuerza la adopción de bitcoin en República Dominicana. El país ha experimentado un crecimiento notable en el uso de BTC, con más de 41 negocios aceptando bitcoin, según datos recopilados por Bitcoin Dominicana y plataformas como BTCMap.

Esta tendencia refleja un interés creciente entre empresas y ciudadanos, quienes ven en la tecnología de Bitcoin una solución para desafíos económicos locales, como las ineficiencias institucionales y el sistema tributario complejo.

La incorporación del peso dominicano en Blink representa una oportunidad para negocios locales. Al permitir conversiones directas entre bitcoin y la moneda nacional, las empresas pueden integrar la criptomoneda en sus operaciones diarias con mayor facilidad.

Esto fomenta un ecosistema circular donde tanto consumidores como comerciantes pueden participar sin barreras adicionales, consolidando el uso de bitcoin como una alternativa financiera en el país.

República Dominicana propicia la adopción de bitcoin

República Dominicana, la mayor economía libre del Caribe, ha transitado de una base agrícola hacia industrias como la minería de oro y ferro-níquel, manteniendo fuertes lazos comerciales con Estados Unidos. Sin embargo, enfrenta retos estructurales, como problemas de infraestructura energética y un sistema tributario opaco que limita el crecimiento económico.

En este contexto, la adopción de bitcoin busca ofrecer soluciones innovadoras, especialmente en un entorno donde las interrupciones energéticas y la dependencia de importaciones afectan la estabilidad financiera.

La wallet Blink, conocida por su enfoque en pagos rápidos y bajos costos mediante la red Lightning, se ha posicionado como una herramienta clave para la adopción de bitcoin en la región. Su interfaz, que incluye opciones como “My Accounts” y conversiones en dólares y pesos dominicanos, busca atraer a nuevos usuarios, incluyendo a quienes aún no están familiarizados con las criptomonedas.

El auge de bitcoin en República Dominicana no es aislado. Según reportes recientes, el país supera a otras naciones caribeñas en la cantidad de negocios que aceptan criptomonedas, con 41 establecimientos frente a 32 en Cuba o siete en Puerto Rico.

Esta expansión se debe en parte a iniciativas como las de Bitcoin Dominicana, que han trabajado para integrar la criptomoneda en el comercio diario, desde restaurantes hasta tiendas tecnológicas.

Aunque el país enfrenta desafíos, como la seguridad energética y la evasión fiscal, la adopción de bitcoin podría mitigar algunos de estos problemas. La tecnología blockchain promete mayor transparencia y eficiencia en transacciones, algo que podría beneficiar tanto a ciudadanos como a empresas. Blink, al expandir sus opciones de moneda, se posiciona como un actor clave en este proceso, facilitando que más dominicanos se unan al ecosistema.

¿Cómo un negocio de República Dominicana puede adoptar a bitcoin?

En República Dominicana, el mercado de bitcoin está creciendo. La comunidad local muestra un interés marcado en el ecosistema. A medida que este mercado se expande, surgen nuevas necesidades entre los participantes del sector. Entre ellos, destacan los comerciantes que desean aceptar bitcoin como medio de pago, pero no saben cómo hacerlo. Para ellos, existe una solución sencilla de aplicar: la API de la wallet de Bitcoin de origen salvadoreño, Blink.

Disponible en República Dominicana, Blink ofrece una API orientada a permitir que empresas, negocios, locales comerciales y hasta colmados puedan sumarse al ecosistema de BTC aceptándolo como medio de pago. Con su API, Blink se presenta como una solución potente, rentable y fiable para integrar fácilmente BTC en proyectos, independientemente del nivel de experiencia de los usuarios.

Esto se logra gracias a que “desbloquea el poder de Lightning Network de forma rápida y confiable con nuestro Host de una GraphQL API, construida sobre una infraestructura confiable de código abierto de Galoy”, como dice la wallet en su sitio web.

Una API, o Interfaz de Programación de Aplicaciones (del inglés Application Programming Interface), es un conjunto de definiciones y protocolos que permiten que diferentes softwares se comuniquen entre sí. Las APIs especifican cómo deben interactuar los componentes de software, generalmente especificando los métodos y datos que pueden ser utilizados para construir aplicaciones de software y facilitar la comunicación entre distintas aplicaciones.

La API de Blink permite habilitar pagos onchain y a través de la red Lightning, denominados en bitcoin o dólares estadounidenses en solo minutos. A esto se suma el plugin BTCPay, que permite integrar puntos de venta con la wallet Blink en línea con bastante facilidad.

Con esta herramienta, los dominicanos pueden habilitar rápidamente los pagos con BTC para sus empresas, desbloqueando una serie de beneficios.

Entre estos beneficios se incluyen transacciones instantáneas, eliminando la espera por la llegada de fondos; liquidación final sin recargos; reducción de costos, con ahorros entre un 2% y un 5% comparado con el uso de tarjetas de crédito; la posibilidad de realizar micropagos, con transacciones tan pequeñas como un satoshi; y la interoperabilidad, ofreciendo una red de pagos sin permiso.

Blink debería ser escogido por los comercios cuando se busca confiabilidad y escalabilidad a bajo costo. Conocido anteriormente como Bitcoin Beach Wallet, Blink ha estado en producción durante más de tres años y se basa en una infraestructura de código abierto de Galoy, totalmente disponible. Este sistema permite cambiar sin problemas el hosting a la propia infraestructura del negocio cuando esté listo.

La adopción de bitcoin en República Dominicana no solo es una tendencia creciente, sino una realidad palpable. Con soluciones tecnológicas como la API de Blink, los comerciantes pueden aprovechar las ventajas de la criptomoneda original, ofreciendo a sus clientes alternativas de pago modernas y eficientes. Este movimiento hacia la integración de BTC en el comercio local refleja una adaptación a las nuevas tecnologías financieras, facilitando un ecosistema más inclusivo y accesible.

La facilidad de uso y la robusta infraestructura de Blink hacen que cualquier emprendedor pueda comenzar a aceptar bitcoin como pago. Se pueden recibir pagos directos en BTC o dólares estadounidenses en cuestión de segundos, lo que no solo simplifica el proceso de transacción para los comerciantes, sino que también mejora la experiencia del cliente.

En un mercado en expansión como el de República Dominicana, herramientas como Blink están sentando las bases para un futuro donde las criptomonedas sean parte integral del comercio diario.

La API de Blink demuestra cómo la tecnología puede simplificar y hacer más accesible la adopción de nuevas formas de pago. Para los negocios en República Dominicana, este es un paso hacia adelante en la innovación y la competitividad en un mundo cada vez más digitalizado y globalizado.