Bitcoin Beach prepara su White Paper 2.0: cómo evoluciona el marco que inspiró economías circulares de Bitcoin

El proyecto que convirtió a El Zonte en una referencia mundial presentará en noviembre una nueva versión de su white paper. El documento actualizará el marco utilizado como referencia por comunidades que construyen economías circulares de Bitcoin, incorporando años de experiencia, nuevas herramientas y las lecciones de aquello que ha funcionado —y de aquello que no—.

Actualizar un documento de referencia no suele ser noticia. Lo es cuando ese documento ha servido de punto de partida a decenas de comunidades en cuatro continentes.

El 1 de septiembre de 2026, Román Martínez —conocido en El Zonte como Chimbera, cofundador de Bitcoin Beach— publicó en X un anuncio breve: «It’s time for an update: Bitcoin Beach White Paper 2.0 is coming.» Explicó que durante los últimos meses el equipo ha trabajado para entender qué está funcionando, qué no está funcionando y cómo las nuevas tecnologías y herramientas pueden ayudar a las comunidades a construir economías circulares de Bitcoin más sólidas, y que ahora quieren combinar lo aprendido con la experiencia de otras comunidades para crear la siguiente versión. El documento se presentará en noviembre de 2026, durante el Bitcoin Circular Economy Summit en El Zonte, como esfuerzo colaborativo. Cierra con dos palabras: «Keep building.»

Publicación de Román Martínez en X anunciando que el Bitcoin Beach White Paper 2.0 se presentará en noviembre en El Zonte
El anuncio completo publicado por Román Martínez el 1 de septiembre de 2026. Captura: @romanmartinezc / X.

La pregunta que abre ese anuncio es más interesante que el anuncio mismo: ¿qué aprendió Bitcoin Beach en estos años que le obliga a reescribir su propia guía?

El anuncio nombra tres fuentes de esa actualización: qué ha funcionado y qué no, las nuevas tecnologías y herramientas disponibles —que no son las de 2022— y la experiencia de otras comunidades. A ellas se suman, por la propia naturaleza del proyecto, la experiencia acumulada en El Zonte desde 2019 y el crecimiento internacional de las economías circulares de Bitcoin, que en estos años ha generado aprendizaje muy lejos de El Salvador.

Bitcoin Beach vuelve a escribir su documento marco

Junto al texto, Martínez compartió dos imágenes que constituyen todo el material público del nuevo documento.

La primera es una portada: el logo de Bitcoin Beach sobre una toma aérea de El Zonte y el título «Bitcoin Beach — WHITEPAPER 2026», con el subtítulo «A community-driven Bitcoin economy in El Zonte, El Salvador. From grassroots experiment to global blueprint». Román lo llama White Paper 2.0 en su publicación y la portada lo identifica como Whitepaper 2026: dos formas de nombrar el mismo documento en preparación.

Portada del documento Bitcoin Beach Whitepaper 2026 sobre una vista aérea de la playa de El Zonte, El Salvador
Portada del documento en preparación, difundida por Román Martínez el 1 de septiembre de 2026. Captura: @romanmartinezc / X.

La segunda imagen es una página interior marcada «01 — BUBBLE ONE», titulada «Start with Community, Not Technology». Su texto sostiene que el error más común en los proyectos de adopción es liderar con la tecnología: los entusiastas llegan entusiasmados con blockchain, Lightning y autocustodia, y se preguntan por qué la gente no se interesa. La razón, dice, es simple: la tecnología es un medio, nunca un fin. Las personas se preocupan por alimentar a su familia, educar a sus hijos y vivir mejor; si Bitcoin ayuda con eso lo usarán, y si no, no. Bitcoin Beach funcionó, afirma la página, porque empezó por las relaciones: antes de la primera billetera hubo conversaciones, y antes de la primera transacción hubo confianza.

Página 01 del adelanto del Bitcoin Beach White Paper 2.0, titulada Start with Community, Not Technology
Página 01 del adelanto, titulada “Start with Community, Not Technology”. Captura: @romanmartinezc / X.

Ese detalle —»BUBBLE ONE»— no es casual. Es la palabra con la que Bitcoin Beach ya nombraba los capítulos de su documento anterior.

Antes del documento estuvo El Zonte

Para entender qué se está actualizando conviene empezar por lo que existía antes del documento: un pueblo costero sin bancos y con una economía dependiente de remesas.

Alrededor de 2019, Mike Peterson recibió la donación de un bitcoiner que quiso mantenerse anónimo, con una condición inusual: el dinero no debía convertirse a dólares, sino usarse para construir una economía local basada en Bitcoin. El trabajo no arrancó de cero. Se apoyó en Hope House, una organización comunitaria que ya operaba allí con programas de educación, deporte y acompañamiento a jóvenes, donde Román Martínez llevaba años trabajando con muchachos del pueblo.

El orden de los factores explica buena parte del resultado. Primero llegaron los programas y las becas; después los pagos en bitcoin a jóvenes por trabajo comunitario; después los comercios, que empezaron a aceptarlo porque sus clientes ya lo tenían. Lightning Network hizo viables los pagos pequeños y una billetera desarrollada con Galoy —la Bitcoin Beach Wallet, hoy Blink— eliminó la fricción del onboarding. El propio sitio del proyecto describe hoy una comunidad donde se pagan por Lightning servicios como agua, luz, teléfono, atención médica, comida o un corte de pelo.

Un punto que conviene fijar, porque se confunde constantemente: Bitcoin Beach es anterior a la Ley Bitcoin salvadoreña de 2021 y es un proyecto comunitario, no una política de Estado. Son dos historias distintas y este artículo trata de la primera.

Cuando una experiencia se convirtió en metodología

En 2022 el equipo hizo algo poco común: en lugar de limitarse a contar su historia, sistematizó lo aprendido. El resultado se llama BUBBLEs — Basis Underlying Bitcoin Beach-Like Efforts, está publicado en el sitio de Bitcoin Beach y en GitHub bajo licencia Creative Commons, y toma prestado su formato de las especificaciones BOLT de Lightning Network: documentos numerados, técnicos en la forma, concebidos como marco de referencia para que cada comunidad los interprete según su propio contexto. Son ocho: BUBBLE-00 Prólogo, 01 Definiciones, 02 Motivaciones, 03 Equipo, 04 Tracción, 05 Tecnología, 06 Financiamiento y 07 Marketing.

El prólogo es, literalmente, la propuesta original de 2019 que Peterson envió al donante. Su autor la describe hoy como «escasa en detalles y cargada de idealismo ingenuo», y deja claro qué no era: «Lo que proponemos va mucho más allá de simplemente darle unos bitcoin a una organización sin fines de lucro y que ella encuentre la forma de gastarlos.»

BUBBLE-01 fija el vocabulario. Un BBLE es «un esfuerzo de la vida real para crear una economía circular de Bitcoin en una región geográfica determinada»; una economía circular es «un mercado de bienes y servicios en el que comerciantes y consumidores usan bitcoin como medio de intercambio». Debe ocurrir en el mundo físico, con personas reales, y es bitcoin-only, no «cripto».

Conviene subrayar algo que el propio texto asume: los BUBBLEs no son una receta universal ni un conjunto cerrado de instrucciones. Son principios extraídos de un caso concreto, y su utilidad depende de que cada comunidad los adapte a su realidad social, económica y cultural. El documento lo dice a su manera cuando advierte contra quienes llegan de fuera a imponer iniciativas: lo que funcionó en El Zonte funcionó allí, con esa gente y con esos problemas.

Comunidad, confianza, tracción y tecnología

La filosofía del documento está en los cuatro capítulos centrales, y leerlos hoy explica por qué el adelanto de 2026 suena familiar.

BUBBLE-02 (Motivaciones) es la sección más citada y la más incómoda para el entusiasta promedio: «Un BBLE debe esforzarse por resolver una o más necesidades sociales fundamentales en su área geográfica objetivo. Limitarse a promover la adopción de Bitcoin por los méritos propios de Bitcoin no es suficiente.» Y remata: «Intentar explicar Bitcoin en términos de Bitcoin (dinámicas monetarias complejas, bancos malvados y tecnología peer-to-peer para nerds) probablemente no funcione.» En El Zonte las necesidades eran concretas: remesas caras, ahorro inseguro y jóvenes sin oportunidades.

BUBBLE-03 (Equipo) explica quién puede liderar esto. «Los factores tradicionales como la formación profesional y la educación importan menos que la relación de una persona con su comunidad», dice el documento, porque cambiar el dinero sobre el que uno construye su vida es un salto de fe enorme y esos saltos solo los promueve gente de altísima confianza. De ahí la advertencia: «Los foráneos que llegan a imponer iniciativas que ellos creen más necesarias es improbable que generen un impacto de largo plazo.» Recomienda además repartir la responsabilidad, con un principio que el equipo aplica: no importa quién hace el trabajo, importa que el trabajo se haga.

BUBBLE-04 (Tracción) contiene la observación más práctica del documento: «Es mucho más efectivo tener un barrio donde 10 de 20 negocios locales aceptan bitcoin que tener docenas de negocios aceptándolo dispersos a kilómetros de distancia.» La lógica se olvida a menudo: la densidad produce repetición, la repetición produce hábito y el hábito produce circulación. Un comercio aislado recibe bitcoin y lo convierte; uno rodeado de otros que también lo aceptan puede gastarlo. Ahí está la diferencia entre aceptar Bitcoin y tener una economía circular.

BUBBLE-05 (Tecnología) define el papel de las herramientas: recomienda elegir un stack según el equilibrio entre conveniencia, custodia, privacidad, control y funcionalidad que necesite esa comunidad concreta. Bitcoin Beach priorizó la conveniencia —billetera custodial, sin frase semilla, con nombres de usuario en lugar de direcciones, y la autocustodia introducida más adelante, no al principio—. Fue un compromiso deliberado, no un descuido.

BUBBLE-06 (Financiamiento) y BUBBLE-07 (Marketing) cierran el método. El primero pide presupuestos claros, diversificación de fuentes y turismo como generador indirecto de actividad; el propio proyecto sostiene una regla coherente con su tesis: «No convertimos las donaciones en bitcoin a fiat. Usamos todas las donaciones en bitcoin para pagar estipendios en bitcoin a los locales que participan en nuestro trabajo.» El segundo defiende algo que suele descartarse como vanidad: documentar y comunicar sin parar. Esa visibilidad es la razón por la que El Zonte terminó convertido en referencia y no en anécdota local.

De El Zonte al mundo

El modelo se difundió por dos vías: la imitación y el financiamiento deliberado.

Por imitación surgieron proyectos como Bitcoin Jungle en Costa Rica, Lago Bitcoin en Guatemala, Praia Bitcoin en Brasil o Bitcoin Ekasi en Sudáfrica, cada uno adaptando el método a su contexto. Por financiamiento, en 2024 Bitcoin Beach distribuyó 50 millones de satoshis entre 22 proyectos de cuatro continentes, en alianza con la Federación de Economías Circulares de Bitcoin (FBCE) —creada en 2023 para que estos proyectos compartieran experiencias— y la plataforma Geyser. Entre los beneficiarios hubo iniciativas de Kenia, Haití, Bulgaria, Indonesia, Ghana, México, Uganda y Cuba, y también Bitcoin Dominican Republic, con 3 millones de sats: un dato que no convierte al país en protagonista de esta historia, pero sí lo sitúa dentro del circuito de aprendizaje del que el nuevo documento dice nutrirse.

Lo que varios años de experiencia dejaron sobre la mesa

Román Martínez usa una fórmula precisa: what’s working, what isn’t. Vale la pena tomarla en serio, porque el balance no es unánimemente favorable. El estudio de Alvarez, Argente y Van Patten, publicado por el NBER y en Science, mostró que una amplia mayoría de comercios salvadoreños convertía a dólares de inmediato y que buena parte de los usuarios dejó de transaccionar tras gastar el incentivo inicial. Son datos del experimento nacional, no de El Zonte, pero señalan el punto exacto donde un circuito se rompe: si quien cobra convierte, no hay circulación. A eso se suman problemas más repetidos que estudiados: dependencia prolongada de donaciones, comercios que aceptan una vez y no vuelven, y proyectos sostenidos por una sola persona.

Un caso reciente ilustra ese último riesgo. Praia Bitcoin, fundada en 2021 en Jericoacoara (Brasil) e inspirada en Bitcoin Beach, anunció el cese de operaciones junto con las organizaciones vinculadas a su fundador. Según la declaración firmada por Fernando Motolese, la decisión responde a su desacuerdo con cambios recientes en el código de Bitcoin, que la organización considera un riesgo social y legal; el cronograma del propio proyecto sitúa el fin de actividades en febrero de 2026. Es la posición de esa organización, no un consenso técnico. Lo relevante aquí es otra cosa: un proyecto que dependía de una persona terminó por la decisión de esa persona, y BUBBLE-03 advertía exactamente contra eso.

«Start with Community, Not Technology»: ¿ruptura o evolución?

Con el documento anterior a la vista, la respuesta parece clara, y conviene decir que es una interpretación editorial, no un dato: no estamos ante una filosofía nueva, sino ante una jerarquía nueva.

BUBBLE-02 ya decía que promover Bitcoin por los méritos de Bitcoin no basta. BUBBLE-03 ya decía que la confianza comunitaria pesa más que las credenciales. BUBBLE-05 ya trataba la tecnología como una decisión subordinada a las necesidades del usuario. Todo eso estaba escrito en 2022.

Lo que cambia es el orden. El documento anterior abre con un prólogo histórico y un capítulo de definiciones, y el principio de comunidad aparece en el tercer documento. El adelanto de 2026 lo pone en la primera página y lo formula como advertencia: los proyectos que intentaron replicar Bitcoin Beach y fracasaron, dice esa página, priorizaron el protocolo sobre las personas.

Que un equipo mueva su hallazgo más importante al frente suele significar una de dos cosas: que lo aprendió a fuerza de verlo fallar, o que se cansó de que lo leyeran al final.

Qué sabemos y qué no

Confirmado por el anuncio y su material gráfico: que el documento existe y está en desarrollo; que el equipo lleva meses evaluando qué funciona y qué no; que incorporará la experiencia de otras comunidades y considerará nuevas tecnologías y herramientas; que es un esfuerzo colaborativo; que está previsto para noviembre de 2026 en El Zonte; que existe una portada identificada como Whitepaper 2026; y que su primera sección se titula Start with Community, Not Technology.

No confirmado: cuántas secciones tendrá; si conserva la estructura BUBBLE completa; quiénes lo firman; su extensión, formato y licencia; qué recomendaciones incluye; y qué partes del documento de 2022 serán sustituidas, cuáles se mantendrán y cuáles se corregirán. Cualquier afirmación sobre el contenido más allá de esa primera página es especulación, y este artículo no la hace.

Noviembre en El Zonte

El escenario es el Bitcoin Circular Economies Summit, previsto para el 19 y 20 de noviembre de 2026 en El Zonte, Chiltiupán. Bitcoin Beach lo presenta como la primera edición abierta al público de un encuentro que en años anteriores reunió a puerta cerrada a líderes de economías circulares de decenas de países. La elección tiene lógica: el documento que explica cómo se construye una economía circular se presentará delante de quienes están intentando construirlas.

Qué puede observar República Dominicana

El país no necesita convertirse en un El Zonte caribeño: tiene otra escala y otra estructura económica. La pregunta útil es qué principios del método son transferibles.

Densidad antes que conteo. BUBBLE-04 aplica directamente: importa menos cuántos comercios aceptan bitcoin en todo el país que cuántos lo aceptan en una misma zona. Un corredor donde un visitante pueda hospedarse, comer, moverse y comprar sin salir del circuito vale más que decenas de puntos dispersos. La Ciudad Colonial, Cabarete, Las Terrenas o un polígono de Punta Cana son candidatos naturales.

Educación antes que onboarding. El documento insiste en explicar por qué Bitcoin importa para la circunstancia concreta de esa persona, presencialmente y con demostraciones simples. Un sticker de «aceptamos Bitcoin» sin esa conversación previa produce comercios que aceptan una vez.

Comunidad como infraestructura. Meetups, photowalks y actividades no son contenido: son el mecanismo por el cual la responsabilidad se reparte y el proyecto deja de depender de una sola persona.

Tecnología en su sitio. Lightning Network y BTCPay Server entran como herramientas para viabilizar pagos pequeños y para que los negocios cobren sin intermediarios. Son medios, y el adelanto insiste en no confundirlos con el fin.

Y la pregunta que ordena todo lo demás: ¿qué necesidad dominicana concreta resuelve Bitcoin? Si la respuesta es «ninguna en particular», la experiencia sistematizada por Bitcoin Beach anticipa el resultado.

De experimento a metodología, y de metodología a aprendizaje

La primera etapa de Bitcoin Beach demostró algo que en 2019 no era obvio: que una comunidad pequeña podía sostener una economía basada en Bitcoin. La segunda etapa fue sistematizar esa experiencia en un documento marco que otras comunidades pudieran tomar como referencia. La tercera, la que empieza en noviembre, es más difícil y más útil: escribir lo que se aprendió viendo a decenas de comunidades intentarlo, incluidas las que no lo lograron.

Bitcoin Dominicana dará seguimiento a la presentación en El Zonte y analizará el documento completo cuando esté disponible.

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